Historia del Café en El Salvador

materia prima 

Línea de tiempo del proceso que sigue el grano de café para ser exportado y consumido.

Línea de tiempo del proceso que sigue el grano de café para ser exportado y consumido.

primeras fases de la elaboración de productos

Maquinaria utilizada en el proceso de secado, pesado y empaquetado del café en la empresa Procafé.

Maquinaria utilizada en el proceso de secado, pesado y empaquetado del café en la empresa Procafé.

Los alumnos del segundo B preparando la madera de café.

Los alumnos de segundo año B se familiarizan con el sabor del café y la preparación actual en los hogares salvadoreños poniéndola en práctica en el aula.

Injerencia Militar.

Como miembros integrantes de la sociedad es nuestro deber estar informados de lo que acontece en ella, al no hacerlo estamos ignorando todo lo que ocurre a diario en la realidad en la cual estamos inmersos.

En las últimas semanas se originó la decisión abruptamente impositiva por parte del Presidente de la República de nombrar a David Munguía Payes como Ministro de Seguridad Pública y a Francisco Salinas como Director de la Policía Nacional Civil, decisión que ha sido extremadamente controversial y ha desencadenado diversidad de comentarios a raíz de las diferentes ópticas e ideologías.

Para lograr comprender el acontecer de hoy en día es indispensable que nos remontemos a la historia de nuestro país.

La Fuerza Armada de El Salvador fue fundada por Manuel José Arce en 1824 con el nombre de “Legión de La Libertad”.  Desde 1931 la Fuerza Armada dominó el gobierno de El Salvador hasta el derrocamiento del presidente Carlos Humberto Romero en 1979. Este dominio que obtuvo la Fuerza Armada no sucedió así por así, sino que fue desencadenado desde algún tiempo atrás.

Para entenderlo debemos de retroceder mínimamente hasta el inicio de la República Cafetalera. Durante varias décadas, el país conoció una sucesión de conflictos entre liberales y conservadores. El cultivo del café inició su desarrollo principalmente porque el cultivo del añil mostraba signos de agotamiento, y se debió buscar otra alternativa para que el país no decayera; y la esperanza se basó en el café el cual venía perfilándose con gran dinamismo, a tal grado que en 1880 llego a representar el 50 por ciento del total de exportaciones.

Al ver el fructífero resultado del café se promulgaron decretos para mejorar la producción y después de elevar al máximo todo su potencial dio inicio la República Cafetalera, la cual ya en 1886 habría conseguido establecer su hegemonía, elaborando una constitución política liberal.

Si bien desde el punto de vista formal el régimen político era repúblicano, su contenido era autoritario, excluyente y personalista. Las grandes mayorías empezaron a notar el aprovechamiento que había sufrido durante tanto tiempo, pero con las elecciones de 1930 llego al poder Arturo Araujo, y que para entonces ya se sentía la caída de los precios del café, el deterioro de la situación económica y el incremento de la miseria e inquietud popular. El 2 de diciembre de 1931 Araujo es derrocado, quien sería reemplazado por el General Hernández Martínez, que desde entonces se empieza a observar la injerencia del militarismo en el poder  y la historia política del país comenzaría a escribirse con la pluma de los militares. La crisis de 1929, una de las presuntas causas de la caída de los precios del café, exacerbó las tensiones sociales.

El deterioro de la situación económica y social continúo hasta amenazar la mera subsistencia de las masas campesinas indígenas que habían hecho tanto hace algunos años con la producción del café. Simultáneamente se difunde en estos círculos cierta ideología revolucionaria. En la noche del 22 de enero de 1932 estalla una insurrección indígena-campesina en la parte occidental del país, y en respuesta a esta, las fuerzas gubernamentales lograron sofocar rápida y sistemáticamente la rebelión, bajo la dirigencia del General Maximiliano Hernández Martínez, dictador del país hasta 1944.

Al principio, los miembros de la oligarquía cafetalera tenían dudas y temían de Martínez y los militares, ya que esto significó una expansión del militarismo y un rol activo de la fuerza armada en la política de la nación. Lo que cambió rápidamente con Hernández Martínez fue la presencia de oficiales militares en numerosos puestos gubernamentales y el establecimiento de un sistema de partido único, algo que va en contra de las normas constitucionales según el artículo 85 de la Constitución: “El Gobierno es repúblicano, democrático y representativo.La existencia de un partido único oficial es incompatible con el sistema democrático y con la forma de gobierno establecidos en esta Constitución”.

Durante el período en que el general Maximiliano Hernández Martínez estuvo en el poder, fueron violentadas las libertades constitucionales de los salvadoreños, especialmente los que se oponían al régimen. La prensa era sometida a la censura, derecho que era violentado según el artículo 6 de la Constitución actual, el que literalmente dice: “Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos…”. La Universidad de El Salvador perdió su autonomía, derecho que fue vulnerado según el artículo 61de la Constitución que establece: “La educación superior se regirá por una ley especial. La Universidad de El Salvador y las demás del Estado gozarán de autonomía ”. Además su dictadura fue conocida como El Martinato y se divide en tres partes: De 1931 a 1935 Martínez completa el período de Araujo. En 1935, el dictador se elige para ocupar la silla presidencial hasta 1939. Este año se emite una Carta Magna y la Asamblea reelige a Martínez para 6 años. En toda la dictadura fue violentado el artículo 88 de la Constitución que afirma: “La alternativa en el ejercicio de la Presidencia de la República es indispensable para el mantenimiento de la forma de gobierno y sistema político establecidos. La violación de esta norma obliga a la insurrección.”

El 2 de abril de 1944 se realizó un golpe de estado, el golpe de estado fue fallido, sin embargo, San Salvador se transformó en caos.

Durante este caos y hasta el 7 de  mayo, la población civil realizó una huelga de “brazos caídos” la cual paralizó a casi todo el país entero. En esta huelga se hizo un paro de labores y actividades en las principales ciudades de El Salvador y la capital. Esta demostración de tipo pacífica estaba inspirada en las ideas de Ghandi en India, que al mismo tiempo se encontraba realizando el mismo tipo de manifestación para obtener la independencia de su país.

Se sucedieron después, varios gobiernos de facto. De 1950 al 1956, desempeñó la presidencia de la república el coronel Oscar Osorio, quien fue sucedido por el coronel José María Lemus, el cual fue derrocado por una junta de signo izquierdista que, a su vez, fue depuesta al año siguiente y reemplazada por un directorio de tendencia moderada. Los militares continuaron dirigiendo El Salvador hasta comienzos de los años ‘80.

Ahora ya establecido como inició desde 1931 hasta 1979, los gobiernos autoritarios del régimen militar-oligárquico, se puede describir como emplearon una política que combinaba la represión política y las reformas limitadas para mantenerse el poder.

Luego de muchos años de militarización en el gobierno, sobrevino el desarrollo del conflicto armado en el que murieron 75,000 personas aproximadamente según cifras oficiales.

Durante la Guerra Civil de El Salvador (1980-1992) la FAES llegó a tener hasta 62.000 hombres en uniforme en la lucha contra la guerrilla del FMLN.

En la guerra se cometieron muchas injusticias, pero después de tanto se firmó la paz, el 16 de enero de 1992.

Al firmar los acuerdos de paz ocurrieron reducciones significativas en el tamaño de las atribuciones de la Fuerza Armada. El propósito principal de la negociación en materia de Fuerza Armada fue precisar y garantizar la subordinación de la institución castrense al poder civil y revertir la desproporcionada injerencia de los militares en la sociedad. Pero esto último en la actualidad no parece estarse cumpliendo sino que al contrario se está revirtiendo y la injerencia se está acrecentando, ya que regresando a la noticia antes mencionada, la Fuerza Armada nuevamente está teniendo una intervención muy grande en el Gobierno, y principalmente en el área de seguridad.

Al ocurrir esta grave injerencia se violenta esencialmente el espíritu de los Acuerdos de Paz. Además se refleja el arraigo a una política de seguridad basada en la represión, la cual ha fracasado reiteradamente en el país.

Al confiar el control de la seguridad pública a militares se teme el quebrantamiento del verdadero espíritu de la PNC y la influencia de una ideología militar a este cuerpo de seguridad y el tergiversamiento que sufriría la naturaleza para la cual fue creada la Policía Nacional Civil, causando un cambio radical en la esencia de esta.

Una lucha efectiva contra la delincuencia debe tener dos componentes: la prevención y una muralla de retención; en la prevención se debe garantizar una educación de calidad, atención a la salud, recuperación de valores, empleo permanente y bien pagado, en fin la prevención engloba todos los derechos del ciudadano, punto que se debe tomar en cuenta pero que en la actualidad se va a segundo plano, ya que esto se debió priorizar hace mucho años atrás, y que si así se hubiera realizado el país no estaría entre los primeros países con altos índices delincuenciales, a pesar de que no se tomó esto en cuenta en años anteriores hoy en día se debe de realizar, aunque debe de ir aunado a una muralla de retención contra la criminalidad con una PNC en permanente superación, control y supervisión, ya que a menudo podemos observar que en el cuerpo policial existe infiltración entre los agentes generando corrupción, lo que se denota en muchas ocasiones desde los altos rangos; una investigación exhaustiva y científica del delito impulsada por el ente encargado de la investigación como lo es la Fiscalía General de la República tal y como lo establece el artículo 193 de nuestra Constitución; una justicia real, pronta y cumplida aplicada por los entes encargados de la Corte Suprema de Justicia como lo regula el artículo 172 de la Constitución, lo que lamentablemente día a día se puede observar que en la practican el tenor literal de lo relacionado en el artículo anterior se queda en letra muerta, porque todas las instituciones en su conjunto encargadas de velar por la seguridad, derechos y garantías de la ciudadanía dejan reflejado a todas luces la mediocridad, lo que se da a través de diferentes factores entre los cuales podemos mencionar: falta de conciencia laboral, desinterés en los problemas que afecta a la sociedad como lo es en el caso en comento el altísimo y preocupante índice delincuencial, la corrupción que se origina en muchas ocasiones desde lo altos ministerios, el compadrazgo, los delincuentes de cuello blanco, la conveniencia, entre muchos otros factores de mezquindad.

Además se debe de implementar un sistema penitenciario radicalmente distinto al actual: con autoridades civiles, centros de detención seguros, espaciosos y humanamente dignos que permitan la rehabilitación según lo afirma el articulo 27 párrafo 3 de la Constitución, un cuerpo de custodios bien remunerados, con prestaciones sociales y condiciones de alojamiento decentes que hagan menos probable la corrupción.

Nuestro país está inmerso en un sistema económico  y social centrado en los intereses económicos propios, generador de desigualdades, con gigantescos problemas de corrupción e irresponsabilidad en las élites, con frágil estabilidad institucional y escandalosa impunidad. Un sistema que considera el dinero como su enfoque principal y que lleva una codicia y ambición tal que hace crecer desmesuradamente los beneficios de una pequeña minoría y disminuir dramáticamente las posibilidades de bienestar de las mayorías; su visión se fundamenta única y exclusivamente en intereses propios y por conveniencia lo que a groso modo se puede visualizar, tal es el caso de la noticia antes mencionada del nombramiento de militares en los campos de seguridad, de la cual se desconoce el motivo que lo indujo a tomar tal decisión y la noticia de manera extrañamente repentina y en el fondo con un fin personal que se tomo acerca del Coronel Sigfrido Ochoa en el cual se advierte un abuso de superioridad que se regula en el artículo 7 del Código de Justicia Militar:“ Se considera como atenuante de la insubordinación, la circunstancia de haber  sido ella precedida, inmediatamente, de un abuso de autoridad por parte del superior contra el cual se comete.”

En el tema en comento se logra visualizar a grandes rasgos el abuso de poder por parte del Presidente de la República, reflejado en estas decisiones tan impositivas y abruptas, que probablemente tengan un matiz de conveniencia militar, contradiciéndose así el espíritu con y para el cual fueron creados los Acuerdos de Paz.

El Café (Nicomedes Santa Cruz)

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia.
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor.
Tú viajaste a Nueva York
Con visa en Bab-el-Mandeb,
Yo mi Trópico crucé
De Abisinia a las Antillas.
Soy como ustedes semillas.
Son un grano de café.

En los tiempos coloniales
Tú me viste en la espesura
Con mi liana a la cintura
Y mis abóreos timbales.
Compañero de mis males,
Yo mismo te trasplanté.
Surgiste y yo progresé:
En los mejores hoteles
Te dijeron ¡qué bien hueles!
Y yo asentí “¡uí, mesié!”.

Tú: de porcelana fina,
Cigarro puro y cognac.
Yo de smoking, yo de frac,
Yo recibiendo propina.
Tú a la Bolsa, yo a la ruina;
Tú subiste, yo bajé…
En los muelles te encontré,
Vi que te echaban al mar
Y ni lo pude evitar
Ni a las aguas me arrojé.

Y conocimos al Peón
Con su “café carretero”,
Y hablando con el Obrero
Recorrimos la nación.
Se habló de revolución
Entre sorbos de café:
Cogí el machete… dudé,
¡Tú me infundiste valor
Y a sangre y fuego y sudor
Mi libertad conquisté…!

Después vimos al Poeta:
Lejano, meditabundo,
Queriendo arreglar el mundo
Con una sola cuarteta.
Yo, convertido en peseta,
Hasta sus plantas rodé:
¡Qué ojos los que iluminé,
Que trilogía formamos
Los pobres que limosneamos
El Poeta y su café…!

Tengo tu mismo color
Y tu misma procedencia,
Somos aroma y esencia
Y amargo es nuestro sabor…
¡Vamos hermanos, valor,
El café nos pide fe;
Y Changó y Ochún y Agué
Piden un grito que vibre
Por nuestra América Libre,
Libre como su café!

El despertar de la conciencia histórica
Sofía Ramírez